Asco

El wisky y las adenoides no dejan que el aire fluya con normalidad. La boca se pone pastosa hasta la sequedad. Me levanto desesperado como un naufrago sediento. Necesito llegar al baño para lavarme los dientes y tomar un trago de agua fresca. Siento el olor que sale de mi boca, rancio, ácido. Intento sacar saliva para aflojar el duro gusto amargo, pero no hay caso, no logro juntar suficiente. Llegar al baño, llegar al baño, me repito con urgencia. El ardor de la garganta se prolonga hasta el estómago. Destilo alcohol del wisky barato. Me sube hasta la boca y merodea allí como un caballo en un corral.
Entro al baño. No advierto que una figura esta delante de mi. Solo miro sobre el lavatorio, la grifería buscando agua. Abro la canilla y... nada. Maldita sea no hay agua. Intento con la caliente, y... nada. Voy a la cocina. La luz esta encendida. Maldigo. Entro y siento que el humo espeso comienza a penetrar por la nariz. Hay una nube que inunda la pequeña sala. Julieta esta parada en medio con el trasero apoyado sobre la mesada. Pega una calada profunda, después exhala. Tiene un pijamas de seda natural que brilla en medio de la humadera, todavía con la cara hinchada por el sueño. Necesito agua. La miro con ira a los ojos. No hay agua dice mientras lleva el cigarrillo nuevamente a la boca. Estoy a punto de morir. Odio ese maldito olor a cigarrillo. Ella le da otra calada en medio del silencio mientas deja la boca abierta y hace el sonido como el de un beso en el vacío. No lo soporto. Abro la heladera y agarro una botella de vidrio. La llevo a mi boca con urgencia. Ni una gota. La botella esta vacía. Me desespero, Julieta sigue allí parada fumando, inundando todo con ese asqueroso humo azul. Siento que voy a morir. Antes me haría feliz matar a Julieta. Le manoteo el cigarrillo de la mano y lo tiro por la puerta que da al comedor. Lo hago con violencia. La tomo por los pelos y también la saco de la cocina. No entiende nada. Estoy furioso. Creo que voy a morir.
Entro al baño. No advierto que una figura esta delante de mi. Solo miro sobre el lavatorio, la grifería buscando agua. Abro la canilla y... nada. Maldita sea no hay agua. Intento con la caliente, y... nada. Voy a la cocina. La luz esta encendida. Maldigo. Entro y siento que el humo espeso comienza a penetrar por la nariz. Hay una nube que inunda la pequeña sala. Julieta esta parada en medio con el trasero apoyado sobre la mesada. Pega una calada profunda, después exhala. Tiene un pijamas de seda natural que brilla en medio de la humadera, todavía con la cara hinchada por el sueño. Necesito agua. La miro con ira a los ojos. No hay agua dice mientras lleva el cigarrillo nuevamente a la boca. Estoy a punto de morir. Odio ese maldito olor a cigarrillo. Ella le da otra calada en medio del silencio mientas deja la boca abierta y hace el sonido como el de un beso en el vacío. No lo soporto. Abro la heladera y agarro una botella de vidrio. La llevo a mi boca con urgencia. Ni una gota. La botella esta vacía. Me desespero, Julieta sigue allí parada fumando, inundando todo con ese asqueroso humo azul. Siento que voy a morir. Antes me haría feliz matar a Julieta. Le manoteo el cigarrillo de la mano y lo tiro por la puerta que da al comedor. Lo hago con violencia. La tomo por los pelos y también la saco de la cocina. No entiende nada. Estoy furioso. Creo que voy a morir.


2 Comments:
: )
Desesperada situación, parecida a la de un beduino en las arenas, quizás empecemos a matar por agua !
Un abrazo
Morris
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